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| Cuando el viajero mira hacia atrás a través de las imágenes que tomó en Estambul, se da cuenta de dos cosas. Una, la cantidad de fotos que hay que hacer para empezar a obtener imágenes que con el tiempo sigan pareciendo razonables. Con su equipo réflex de enfoque manual, y un objetivo de focal variable 28-70 mm Sigma, que entonces parecía estupendo, pero hoy en día sorprende por su distorsión, viñeteado, problemas de exposición, etc., la antigua capital de los Imperios Bizantino y Otomano queda reflejada... aunque no en todo su esplendor. La segunda, la profunda impresión que la ciudad deja en el viajero. |
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| La ciudad es populosa, y el viajero se siente abrumado el primer día, cuando muchos de los hombres, de apariencia ociosa, que pueblan las calles de Sultanahmet, se acercan ofreciendo todo tipo de productos y servicios, o simplemente recitando los principales componentes de una selección deportiva, que al viajero poco importa. |
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| El Gran Bazar o el Bazar Egipcio (o de las especias) acogen al viajero,... o a la flota de la OTAN, marineritos españoles incluidos que no saben dónde gastar su dinero tras una larga travesía. |
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| Algo queda claro. Convendrá regresar, sabiendo lo que a uno le espera, lo disfrutará más... y además, el viajero habrá aprendido a hacer mejores fotos. |
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